(288)
¡No soy Nadie! ¿Quién eres tú?
¿Eres –Nadie- también?
¡Entonces somos dos!
¡No digas nada! lo publicarían –¡ya sabes!-
¡Qué aburrido –ser- Alguien!
¡Cuán público –como una Rana-
decirle tu nombre –durante todo diciembre-
a un Pantano adulador!
28.12.05
pound
En una estación de subte
La aparición de estos rostros en la multitud;
pétalos sobre una mojada, negra rama.
La aparición de estos rostros en la multitud;
pétalos sobre una mojada, negra rama.
22.12.05
kafka
UNA PEQUEÑA FÁBULA
–¡Ay! –dijo el ratón–. El mundo se hace cada día más pequeño. Al principio era tan grande que le tenía miedo; corría y corría y por cierto que me alegraba ver esos muros, a diestra y siniestra, en la distancia. Pero esas paredes se estrechan tan rápido que me encuentro en el último cuarto y ahí en el rincón está la trampa, sobre la cual debo pasar.
–Todo lo que debes hacer es cambiar de rumbo –dijo el gato, y se lo comió.
20.12.05
elizabeth bishop
Un arte
El arte de perder no es difícil de dominar;
tantas cosas parecen contener el intento
de ser perdidas que perderlas no es un desastre.
Pierde algo cada día. Acepta la inquietud
de las llaves perdidas, la hora malgastada.
El arte de perder no es difícil de dominar.
Entonces practica perder más allá, perder más rápido:
lugares, y nombres, y el lugar al que pensabas
viajar. Ninguno de éstos te traerá el desastre.
Perdí el reloj de mi madre. ¡Y mira! La última, o
penúltima, de mis tres casas queridas desapareció.
El arte de perder no es difícil de dominar.
Perdí dos ciudades, adorables. Y, más extensos,
algunos reinos que poseía, dos ríos, un continente.
Los extraño, pero eso no fue un desastre.
--incluso perderte (la voz divertida, un gesto
que amo) no he de mentir. Es evidente
que el arte de perder no es muy difícil de dominar
aunque pueda parecer un (¡escríbelo!) un desastre.
El arte de perder no es difícil de dominar;
tantas cosas parecen contener el intento
de ser perdidas que perderlas no es un desastre.
Pierde algo cada día. Acepta la inquietud
de las llaves perdidas, la hora malgastada.
El arte de perder no es difícil de dominar.
Entonces practica perder más allá, perder más rápido:
lugares, y nombres, y el lugar al que pensabas
viajar. Ninguno de éstos te traerá el desastre.
Perdí el reloj de mi madre. ¡Y mira! La última, o
penúltima, de mis tres casas queridas desapareció.
El arte de perder no es difícil de dominar.
Perdí dos ciudades, adorables. Y, más extensos,
algunos reinos que poseía, dos ríos, un continente.
Los extraño, pero eso no fue un desastre.
--incluso perderte (la voz divertida, un gesto
que amo) no he de mentir. Es evidente
que el arte de perder no es muy difícil de dominar
aunque pueda parecer un (¡escríbelo!) un desastre.
18.12.05
nick cave
Entre mis brazos
No creo en un
Dios intervencionista
pero sé, querida, que tú sí.
Pero si lo hiciera me arrodillaría
y le pediría
que no intervenga cuando llegue a ti
que no toque un pelo en tu cabeza
que te deje como eres.
Y si Él sintiera que tiene que dirigirte
que entonces te dirija hacia mis brazos.
Entre mis brazos, oh Señor
Entre mis brazos, oh Señor
Entre mis brazos, oh Señor
Entre mis brazos.
Y no creo en la existencia de ángeles
pero mirándote me pregunto si eso es verdad.
Pero si creyera los reuniría a todos
y les pediría que te protejan,
que cada uno prenda una vela por ti
para hacer brillante y claro tu camino
y para que camines, como Cristo, en gracia y amor
y te guíen hacia mis brazos.
Entre mis brazos, oh Señor
Entre mis brazos, oh Señor
Entre mis brazos, oh Señor
Entre mis brazos.
Y creo en el Amor
y sé que tú también
y creo en alguna especie de camino
que podemos andar, tú y yo.
Por eso mantén encendidas tus velas
y haz su viaje brillante y puro
para que ella siga volviendo
siempre y eternamente.
Entre mis brazos, oh Señor
Entre mis brazos, oh Señor
Entre mis brazos, oh Señor
Entre mis brazos.
No creo en un
Dios intervencionista
pero sé, querida, que tú sí.
Pero si lo hiciera me arrodillaría
y le pediría
que no intervenga cuando llegue a ti
que no toque un pelo en tu cabeza
que te deje como eres.
Y si Él sintiera que tiene que dirigirte
que entonces te dirija hacia mis brazos.
Entre mis brazos, oh Señor
Entre mis brazos, oh Señor
Entre mis brazos, oh Señor
Entre mis brazos.
Y no creo en la existencia de ángeles
pero mirándote me pregunto si eso es verdad.
Pero si creyera los reuniría a todos
y les pediría que te protejan,
que cada uno prenda una vela por ti
para hacer brillante y claro tu camino
y para que camines, como Cristo, en gracia y amor
y te guíen hacia mis brazos.
Entre mis brazos, oh Señor
Entre mis brazos, oh Señor
Entre mis brazos, oh Señor
Entre mis brazos.
Y creo en el Amor
y sé que tú también
y creo en alguna especie de camino
que podemos andar, tú y yo.
Por eso mantén encendidas tus velas
y haz su viaje brillante y puro
para que ella siga volviendo
siempre y eternamente.
Entre mis brazos, oh Señor
Entre mis brazos, oh Señor
Entre mis brazos, oh Señor
Entre mis brazos.
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